VIH/SIDA en Adultos Mayores


Las cifras de incidencia de VIH SIDA en Estados Unidos muestran que el 10% de los casos nuevos de sida ocurre en personas mayores de 60 años, en Europa Occidental el 10% de los casos nuevos ocurre en el grupo de personas mayores de 50 años. Las cifras caen al 4,3% en Europa Central y al 0,7% en Europa Oriental.

En los últimos años, los nuevos casos de VIH/SIDA en mujeres mayores aumentaron un 40%. (1)
En España actualmente hay 66.334 casos registrados de sida y de este número el 6,88% pertenece a mayores de 50 años. (2)

En México  en el 2012 se notificaron 7 683, de los que se diagnosticaron 5 001, para una cifra acumulada de 155 533 aunque se desconoce el monto de estos caso pertenecientes a adultos mayores. (3)

Se puede afirmar que la población anciana con sida representa un grupo sustancial dentro del total de casos con VIH en la actualidad y está en continuo crecimiento. Otro de los datos significativos es que en la mayoría de los casos se trata de hombres -alrededor del 75%- teniendo a la transmisión sexual como la principal vía de contagio (80%) con predominio de las relaciones heterosexuales sobre las homosexuales.

La forma como se pueden ver afectados los mayores por el VIH/SIDA puede ser de diversas formas: 
- Personas mayores que viven con el VIH/sida. 
- Personas mayores que cuidan enfermos de sida.
- Personas mayores que cuidan de nietos-huérfanos VIH/SIDA

En la actualidad La mayoría de los hombres (71%) y de las mujeres (51%) de este grupo etario mantiene una vida sexual activa;  en una muestra aplicada en el D.F. el 73% manifestó llevar vida sexual activa4, esta cifra puede aumentar con la aparición de fármacos para el tratamiento de la impotencia sexual.
Cualquier persona puede contagiarse con el VIH y el sida, y en cualquier edad, pero se corre mayor riesgo de contagio si está presente cualquiera de los siguientes factores:

1) No conocer la historia sexual ni el consumo de drogas de su pareja.
2) Relacionas sexuales sin protección. Las personas mayores piensan que el preservativo es un método anticonceptivo y, como este grupo de población no teme los embarazos, no los usa.
3) Las mujeres mayores sufren cambios físicos, las paredes vaginales son más finas y la lubricación es menor. Son más vulnerables a sufrir lesiones durante las relaciones sexuales y, por lo tanto, tienen más riesgo de contraer el VIH.
4) Compartir agujas o jeringas con otras personas. No se trata únicamente de los consumidores de drogas: por ejemplo, las personas con diabetes que se inyectan la insulina pueden cometer el error de compartir las agujas.
5) Transfusión de sangre entre los años 1978 y 1985 o transfusión de sangre o intervención quirúrgica sin aplicar medidas de protección adecuada.
6) La gente mayor no se hace la prueba para el VIH/sida con regularidad, posiblemente haya más casos de los que conocemos.
7) No existe información específica de prevención para las características que presenta este grupo de población.
8) No se reconocen las necesidades sexuales de los mayores, hay barreras sociales para hablar de su sexualidad.
9) Hay pocas estrategias eficaces para este grupo de población. 
10) Los profesionales de la salud no preguntan a la gente mayor sobre su vida sexual (homosexualidad, heterosexualidad)
11) Ni sobre drogas, lo que dificulta muchas veces el reconocimiento de los primeros síntomas de la enfermedad.

Las relaciones sexuales sin protección son la vía más común de infección debido a que esta población no siempre es monógama y no considera al sexo desprotegido como un comportamiento de riesgo al no tener riesgo de embarazo. Es decir, el gran problema es que los preservativos suelen ser vistos sólo como un método anticonceptivo y no como un medio para reducir el riesgo de adquirir una enfermedad venérea5.

La viudez también es un factor de riesgo. Asimismo, la mujer anciana tiene mayor riesgo de contagio dada la fragilidad de la mucosa vaginal por los bajos niveles de estrógenos. La posibilidad de infección en los adultos mayores es multifactorial: escasa información sobre el tema, no consultan al profesional acerca de su vida sexual y confunden los síntomas del VIH con los característicos del envejecimiento lo que significa que los adultos mayores no se consideran como población de riesgo.

Los propios médicos  tienden a atribuir los síntomas de VIH a otras enfermedades más características de la edad, además que se trata de síntomas atípicos y frecuentemente ambiguos, Desgraciadamente los pacientes ancianos infectados presentan una evolución más rápida y grave de la enfermedad  y una supervivencia menor en comparación con los pacientes más jóvenes.

Las características clínicas del Sida no varían significativamente con la edad. Sin embargo, este grupo presenta peculiaridades epidemiológicas que, en muchas ocasiones, retrasan el diagnóstico: tiene un sistema inmunológico envejecido que puede alterar la respuesta al tratamiento y presenta numerosas enfermedades no asociadas al VIH que pueden complicar la evolución de la enfermedad. la edad promedio al momento del contagio ha aumentado.  Como resultado de estas tendencias se espera que más del 50% de las personas infectadas por HIV tengan más de 50 años de edad en 2015. 

La historia natural de los adultos mayores infectados y no tratados no es nada favorable. Luego de la infección aguda el promedio de seroconversión es mayor en los viejos que en los jóvenes y el recuento de linfocitos CD4 es más bajo.
Es por esto que los adultos mayores se verían beneficiados en la determinación del VIH como test de rutina, para evitar que  tengan una progresión más rápida a la instalación del SIDA y la muerte.

Tratamiento antirretroviral:
Ha experimentado cambios en sus casi 30 años de evolución. Entre estos cambios se destaca, la introducción de las terapias de alta eficacia desde 1996. Considerado uno de los mayores avances científicos de la historia de la terapéutica, determinó un claro punto de inflexión en el curso de la epidemia, especialmente en los países con libre acceso al tratamiento.

El objetivo de este tratamiento es la supresión completa de la replicación viral para así lograr una recuperación del sistema inmunológico y evitar la progresión de la enfermedad. La generalización de este método ha conseguido resultados espectaculares sobre la progresión de la enfermedad y la supervivencia de los pacientes infectados en la población general. Todavía hay controversia acerca de si la respuesta al tratamiento de los pacientes mayores es equiparable a la de los jóvenes. Lo cierto es que  se ha aumentado la supervivencia de los pacientes de edad avanzada, aunque desde luego falta realizar más estudios de investigación focalizados en este grupo de edad.

Respuesta clínica, virológica e inmunológica:
En cuanto a la supervivencia, en la era pre-tratamiento existía una clara asociación entre edad avanzada y mayor riesgo de mortalidad, en la actualidad se identificó la accesibilidad al tratamiento antirretroviral como único factor predictor de supervivencia.
Los factores predictores de respuesta al tratamiento no han identificado a la edad como un dato relevante; no se han encontrado diferencias en la respuesta al tratamiento entre jóvenes y ancianos. Se puede afirmar que la adherencia al tratamiento es mejor entre los pacientes de más edad y por lo tanto el éxito del tratamiento.
La cifra de linfocitos T CD4+ es el mejor parámetro de inmuno-competencia en pacientes infectados por virus de VIH y también es el factor predictor más potente de progresión de la enfermedad y supervivencia. Algunos estudios no encuentran diferencias en cuanto a la respuesta inmunológica al tratamiento entre jóvenes y ancianos aunque en los pacientes de edad avanzada existiría una recuperación menor y más lenta de la cifra de linfocitos T CD4+. A esto hay que sumarle que la recuperación incompleta de los linfocitos CD4 incrementa la posibilidad de infecciones oportunistas. Por lo tanto, una vez más la profilaxis toma un papel fundamental para evitar infecciones.

Seguridad, tolerancia y comorbilidad:
Hasta en la actualidad no se ha demostrado que por la edad avanzada se incremente la toxicidad de los fármacos. El efecto adverso más frecuente en la presente serie es la lipoatrofia seguida por la hipertrigliceridemia.
El manejo terapéutico de estas personas puede verse afectado por los cambios farmacocinéticos y la polifarmacia, ya que por lo general se asocian a otras enfermedades. Todo esto incrementa los efectos colaterales de las drogas y las interacciones medicamentosas. La coincidencia de varias enfermedades crónicas en una misma persona es un hecho frecuente en los ancianos.
En los últimos años, se ha alertado acerca del alto riesgo de episodios cardiovasculares y complicaciones metabólicas al que están expuestos los pacientes portadores de VIH ya que se asocia a dislipidemia  aterogénica.
En relación al tratamiento, la intolerancia a la glucosa  es más frecuente en los pacientes ancianos y la edad avanzada es un factor de riesgo independiente para el desarrollo de la hipertensión arterial entre los pacientes portadores de VIH. 
Los Adultos Mayores portadores, tienen mayor riesgo de tener algunas neoplasias malignas en comparación con la población general; la responsable de esta situación es la disminución de la vigilancia inmunológica. Por lo tanto, se debe promover un estilo de vida saludable en la población anciana y realizar un estricto control de los factores de riesgo cardiovascular y llevar a cabo en forma periódica las pruebas de cribado de las enfermedades neoplásicas.
El riesgo de padecer osteopenia y osteoporosis se incrementa. Otro problema frecuente de los ancianos infectados es la de presentar sarcopenia por la lipodistrofia que se asocia a el VIH /Sida y  es importante resaltar que los ancianos infectados presentan mayor riesgo de padecer un síndrome de fragilidad; esto los predispone a sufrir eventos indeseables como son la dependencia y la institucionalización (6).
Es por ello que se insiste en la utilidad y los beneficios que genera el que se realicen las pruebas diagnósticas oportunamente para evitar una  supresión inmunológica avanzada y que fallezcan durante el primer año posterior a su diagnóstico.
El manejo de los pacientes ancianos se beneficiaría de sistemas de cuidados coordinados entre la asistencia primaria y los servicios especializados. La primaria se presentaría como el pilar fundamental en la detección precoz de los ancianos portadores del VIH y para llevar a cabo programas de prevención educacional.
Y una mayor colaboración entre los especialistas en enfermedades infecciosas y los geriatras cuyo papel además de aplicar los tratamientos terapéuticos sería realizar mayor investigación y aplicar ensayos clínicos para así ofrecer una atención integral al paciente afectado.
Se requiere involucrar a  algunos mayores como educadores previa capacitación. Hacer participar a los mayores para desarrollar estrategias conforme a su edad, cultura y educación.
Las personas tienden a sentirse más relajadas en compañía de sus pares y se comunican más fácilmente entre ellos. Por ejemplo, sobre el uso de preservativo los hombres suelen sentirse más reticentes a expresarlo en voz alta en presencia de los más jóvenes, y no ser así en un grupo de hombres mayores.7
Proponer una línea telefónica de asesoramiento: el teléfono preserva el anonimato y la gente se atreve a preguntar más libremente sus dudas y miedos.

Adultos Mayores que cuidan Enfermos de SIDA.
El VIH/SIDA puede también afectar de otras formas a las personas mayores. Muchas personas jóvenes que están infectadas recurren a sus padres y abuelos para recibir cuidado y apoyo financiero. Las personas mayores no infectadas por el virus pueden hallarse en la posición de tener que cuidar a sus propios hijos contagiados con el VIH/SIDA y luego, en ciertos casos, cuidar a los nietos huérfanos o infectados con el VIH.
Es muy duro para ellos afrontar esta situación. Según las investigaciones, “los cuidadores mayores se enfrentan a muchos problemas: agotamiento, estrés físico y emocional, necesidad económica, desorden emocional sobre todo ver el dolor de ver morir a sus hijos, falta de conocimientos y dificultad para pedir asesoría y orientación sobre la enfermedad y recursos para lidiar con hijos adultos con VIH porque si trabajan tienen que dejar de hacerlo para atender al enfermo, y al dejar de trabajar el hijo enfermo ellos tienen que afrontar con sus propios recursos sus necesidades y gastos médicos, conflictos con los nietos, estigmatización social, discriminación y rechazo, así como falta de información y apoyo.8
El problema se vuelve aún peor cuando las personas mayores encargadas del cuidado tienen SIDA u otros problemas graves de salud.

Personas mayores que cuidan de nietos-huérfanos.
Los niños huérfanos por el VIH/sida estarán en el mejor cuidado si permanecen dentro de la familia; generalmente son los abuelos quienes asumen el rol de cuidadores y, en muchos casos, los niños bajo su cargo tienen el VIH (sólo en África al sur del Sáhara hay más de cinco millones de abuelos criando nietos huérfanos9,10

Los abuelos están asumiendo esta responsabilidad adicional con la salud deteriorada, un ingreso precario, información limitada y escaso apoyo.
Se requiere que el personal de salud se sensibilice ante la problemática que presentan estos adultos mayores y estén preparados para aportar apoyo a los niños ante la pérdida de su padre y/o madre, y a los mayores ante la pérdida de su hijo, lo que les orilla a aislamiento por la estigmatización que sufren, además de enseñarles aspectos legales para  poder adoptar a sus nietos y aspectos relacionados con la enfermedad para hacerle frente de una manera más eficiente.

Referencias:
1.-ONU. II Asamblea Mundial sobre Envejecimiento: Una sociedad para todas las edades. Folleto. Madrid; 2002.
2.-INE. Anuario Estadístico de España 2004: 254-6.
3.-CONASIDA.  Vigilancia Epidemiológica de casos de VIH/SIDA en México. En: www.censida.salud.gob.mx  (19 de septiembre de 2012).
4.-Guadarrama RM, Ortiz-Z C, Moreno Y, González A. Características de la actividad sexual de los adultos mayores y su relación con su calidad de vida. Rev Med-Quir. 2010; 15(2) 72-79.
5.-Las personas mayores y VIH. Disponible en: www.aidsinfonet.orgphp  2005.
6.-De Oliveira C, Gomes de Oliveira E. Gomes A. El significado de VIH/SIDA en el proceso de envejecimiento. Rev. enferm. UERJ, Rio de Janeiro, 2011 jul/set; 19(3):353-8.
7.- Lumori R Ch. Consejeros mayores educan a la comunidad. Horizontes 2002;  61:7.
8.- Paul G. Cómo afecta el VIH/SIDA a las personas mayores. Horizontes 2002; 61: 4-5.
9.-Hanzelikov, A. Sida y las personas mayores: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&piddarrama R,Ortiz
10.- Khosa- Taneti V. Sudáfrica criando niños. Horizonte 2002; 61: 11.

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